El polvo bajo mis viejos Converse / Manual para canallas

Las Historias de Roberto G. Castañeda

Moderadores: Administradores, Moderadores Globales, Mod. Cultura

El polvo bajo mis viejos Converse / Manual para canallas

Notapor Demian el Jue Sep 03, 2009 7:16 pm


El polvo bajo mis viejos Converse


Imagen




Aquella señora se paró frente al mostrador y no atinaba a elegir su menú. El tipo ñoño de la gorrita sonreía forzadamente, pero en sus ojos se adivinaban las ganas de ahorcarla. No era el único impaciente

Respiré profundo, después de diez minutos que me parecieron una eternidad por fin la doña se decidió. Yo pedí dos McTríos sin cebolla. Pagué, esperé lo que ordené y me entregaron dos hamburguesas tibias. Vale madres. Y encima con cebolla. Fui a reclamarle al dependiente y rematé con “lo único que me reconforta es que nunca serás el empleado del mes”. Lorena intuyó que no fui precisamente a felicitarlo. “¡Pinche Roberto, te pasas”, me acarició la mejilla, “pero me encanta tu ironía”. Quité la cebolla y miré con desgano la miserable hamburguesa que duraba tres bocados. “Ya quita esa cara”, sugirió Lorena. “No sé cómo te encanta venir a este pinche lugar”, reclamé aunque con tono relajado. “Cálmate, no todo en la vida son pizzas a la leña, chico exquisito”, se burló. Me dio risa. Ambos reímos. Esa mujer me encantaba de un tiempo a la fecha, aunque adorara la comida rápida y las papas en todas sus presentaciones. Cuando la conocí era una niña de 23 años y yo me resistía a sus encantos con el argumento de “vengo saliendo de una relación muy conflictiva y no creo estar preparado para enamorarme”. A Lorena no le importó: “me conformo con lo que me quieras dar” y soltó una frase que sonaba a telenovela chafísima, “si un día te enamoras de mí seré la mujer más feliz del mundo”. Con ella recuperé al niño que nunca fui. Pasábamos horas jugando “Resident Evil 4” y gozábamos tocando nuestras rolas favoritas en “Guitar Hero”. Me reveló la magia de Los Cafres y me dedicó al oído nuestras dos canciones favoritas: Aire y Velas y sahumerios. También me hizo revalorar a Los Decadentes y bailamos todo el tiempo con Celso Piña y su “Cumbia sobre el río”. Aún conservo dos regalos excepcionales que me hizo: el libro Sinuhé, el egipcio y una postal del malecón de Mazatlán con la premisa de que “hace años compré dos, una para mí y la otra para el hombre de mi vida, porque sabía que un día llegaría. Así que es tuya, te la doy con todo mi amor y con la promesa de que nunca dejaré de adorarte”. En eso último se equivocó. Un buen día se hartó de, como dirían Los Decadentes, mis malos ratos en que las estrofas me ajustaban: “De repente no puedo respirar,/ necesito un poco de libertad,/ que te alejes por un tiempo de mi lado,/ que me dejes en paz.../ Siempre fue mi manera de ser,/ no me trates de comprender,/ no hay nada que se pueda hacer,/ soy un poco paranoico, lo siento”. Acabó refugiándose en los brazos de uno de sus amigos. Y me selló la visa hacia un sitio llamado olvido, donde habitan la amargura y el desencanto.

-O-

Lorena insistió en que continuáramos como amigos. Yo tenía mis reservas y hubiera preferido no verla más, pero me intrigaba su juego. Todavía nos acostamos un par de veces, hasta que me enteré que ya era novia del panzón de su mejor amigo. “No mames, Lorena, esas son chingaderas”, no me anduve con rodeos, “ahora tendré que irme a hacer exámenes porque ese wey es el clásico gordo acomplejado que paga por sexo y le encantan los teibols”. Ella negó lo que era más que evidente. “Sólo es mi amigo y lo quiero mucho, pero nada más”, mintió. Yo estaba que me cargaba el payaso. “¿Sabes cuál es tu problema? Que tú no sabes querer, sólo necesitas que le saquen brillo a tu autoestima. Y para ese cabrón sólo eres una nalga”. Cuando la conocí acababa de morir su padre e incluso pensaba en el suicidio. Se dedicó a rescatar perritos de la calle y a colocarlos entre sus amistades. De volada se aferró a mí con desesperación. Y confundió la necesidad con eso que para ella era amor. “Tu gran pedo es que no sabes amar, solamente te das en adopción”, remarqué. “¡¿Me estás diciendo que soy una perra?!”, se ofendió. “Aguanta, eso qué, yo no estoy sugiriendo nada”, intenté explicarle. “Te odio, Roberto, de qué pinche congal me sacaste para tratarme como a una puta”, estaba fuera de sí. Pude haberle dicho que para ser una zorra no hay que trabajar en un tugurio, que sólo basta con que te encante follar sin medida, pero mi cinismo no da para tanto. “Sabes qué, cuando te pones en ese pinche plan no escuchas, mejor ahí muere”, me di la media vuelta. Ella me sujetó del brazo: “ahora te esperas y me escuchas. Yo te amé como nadie, te di lo mejor de mí, pero tu miedo a vivir conmigo pudo más, así que no iba a pasarme la vida esperando a que te cansaras y me mandaras a la chingada”. Encendí un cigarrillo. “Me esforcé por acostumbrarte a lo bueno, pero siempre te gustó lo corriente. Así que ojalá se casen, porque están hechos el uno para el otro. Y si tienen un hijo hasta podrían bautizarlo como Electro…”, la bofetada me sorprendió. Me la merecía. Me alejé sin decir nada. Ella sollozaba. Fue la última vez que la vi. Mis viejos Converse han acumulado el polvo de otros caminos. Y no hay poesía en mis recorridos. Y mis amigos aún son los mismos. Y mis rutinas se han aburrido del escaso brillo en mis ojos. El entusiasmo no es propiamente lo mío. Y los Babasónicos aún me reservan algunas verdades: “Empieza por aceptar tu maldad,/ un poco de autocrítica no te vendría mal./ Me agarraste desatento,/ es que anduve por ahí,/ desprolijo porque sí./ En el arte de fingir me ganas,/ aunque yo me esmero mucho./ Si te entrego mi confianza abusas./ Me devolviste el corazón pertrechado”. Graffitearé “olvido” en la horca reservada para mí y maldeciré al amor cuando me asfixie el dolor de sentirme tan jodido.



Roberto G. Castañeda
Manual para canallas

El Gráfico
Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
Imagen
Avatar de Usuario
Demian
Administrador del Sitio
Administrador del Sitio
 
Mensajes: 3424
Edad: 42
Babylons: 1003539
Donate
Registrado: Vie Oct 24, 2008 9:47 pm
País: Mexico (mx)
Sexo: Hombre


Volver a Manual para Canallas

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado


Parse error: syntax error, unexpected '}' in /home/babyloni/public_html/cache/tpl_Warhammer_overall_footer.html.php on line 8